SISMOS: El reto para una tragedia anunciada.
July 15th, 2011Por:
Dr. Miguel Ibánez Sánchez
Profesor de la Escuela Profesional de Geografía. UNMSM
Profesor de la Escuela de Post Grado de la Facultad de Ingeniería Geológica, Minera, Metalúrgica y Geográfica. UNMSM.
Japón por su posición insular dentro del Círculo de Fuego del Pacífico y la subducción de la placa pacifica formando la fosa asiática ha sufrido devastadores sismos como el ocurrido en Kanto en la planicie cercana a Tokio en 1923 (7,8 Ms) que originó la muerte y desaparición de más de 140 mil personas.
Después del terremoto de Kobe en l995 con cerca de 7 mil víctimas mortales el Japón tuvo que poner sus barbas en remojo e iniciar drásticas medidas de prevención y mitigación ayudado por la tecnología y la inversión estatal y privada. El Japón ha sufrido la pérdida de 20,927 personas, la pérdida de 50 mil viviendas, ha impactado en el 4% del PBI, y solamente ha retirado menos de la mitad de los escombros. Una revisión rápida de las medidas de respuesta rápida durante y después del evento ha puesto en el tapete tres aspectos importantes:
Primero fallas en la planificación urbana del litoral, fallas estructurales de edificación para sismos por encima de 9,0 Mw,
Segundo el desprecio sobre los planes de prevención y mitigación de los tsunamis en la magnitud presentada.
Tercero lo relacionado a la debilidad de los proyectos de centrales atómicas especialmente a la Central Nuclear de Fukushima cuyo sistema de refrigeración de emergencia dejó de trabajar originando un desastre catalogado en la categoría 4 por la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES).
Estos tres aspectos fueron dejados de lado a pesar de la tragedias del Tsunami en Indonesia en el año 2004 y el 2010 y la explosión de Chernóbil que alcanzó la categoría 7 la máxima connotación de la escala enunciada y el accidente de la Central Norteamérica Three Mile Island catalogada con la categoría 5 accidente con consecuencias de mayor enveradura.
El problema de los sismos en términos geológicos tiene sus causas en el mecanismo de la Tectónica de Placas, teoría que trata de explicar el movimiento del fondo oceánico, el origen de las fosas marinas, las montañas, los arcos volcánicos y por ende las zonas de intensidad sísmica en el planeta.
Pero la magnitud en las víctimas y pérdidas en la economía se derivan de otros factores geográficos como la ubicación de las ciudades, el envejecimiento del tejido urbano, la falta de regulaciones antisísmicas en la construcción de viviendas y otras infraestructuras, la ocupación urbana en áreas de alto riesgo y el establecimiento de almacenamiento de combustibles peligrosos y centrales atómicas. El número de víctimas fatales está en relación a la capacidad de respuesta, al sistema de alarmas tempranas de última generación, los procedimientos de evacuación de viviendas y edificios, la atención al rescate, la atención médica oportuna, y la disponibilidad de refugios.
Después de un sismo los incendios urbanos y forestales, explosiones de depósitos radioactivos y tsunamis son comunes y cada evento merece una respuesta disciplinada. En la región Peruano – Chilena los mecanismos de la tectónica de las Placas Nazca y la sudamericana son similares a las del Japón, sin embargo las condiciones geográficas varían bastante. El Japón es estrictamente insular y volcánico y nuestra franja es continental, montañosa y volcánica. En lo referente a prevención, mitigación y respuesta rápida, el Japón nos lleva muchos decenios de años de ventaja.
En un trabajo publicado por el Instituto de Investigación de la Facultad de Geología de la UNMSM el Dr. Churchill Vela Velásquez establece que los esfuerzos de la Placas de Nazca y Cocos que han originado los últimos sismos en el Perú en 1970 (Huaraz), Pisco (2007) están directamente relacionados por los Bloques Fallados del Oeste de la Placa Sudamericana. Teniendo en cuenta que el mecanismo de las placas es planetario y compromete incluso el eje polar; la cuenta regresiva para la posibilidad de un sismo catastrófico en el Perú ha comenzado. A diferencia del Japón después de Lima (1940), Huaraz (1970) y Pisco (2007) el Perú no ha realizado ninguna inversión seria tanto en la educación, prevención como en seguridad sísmica.
El experto internacional de la sismología Julio Kuroiwa ha expresado que de ocurrir un sismo igual al de Concepción – Chile, en Lima Metropolitana la magnitud de los daños y víctimas sería catastrófico, también en un programa de televisión después del sismo de Japón se dijo que los simulacros de desastres organizados en el Perú han sido un desastre. Por otro lado el gobierno central y los gobiernos locales en los últimos 40 años han permitido que miles de viviendas se ubiquen en las riberas del Río Rímac, en conos torrenciales, en los cerros de alta pendiente, en arenales, como producto del sistema corrupto del gobierno central y de los gobiernos locales, los permisos para edificaciones sin los estudios adecuados multiplicarían el número de víctimas. Solamente en el centro histórico de Lima existen 30 mil viviendas próximas a colapsar. Aunque los suelos de Lima Metropolitana ubicados en el cono de deyección del aluvial del Rio Rímac gozan de propiedades buenas para el asentamiento urbano, las crepitaciones y aceleraciones varían en forma peligrosa de acuerdo al originen de su formación: zonales como son los sedimentos de antiguos estanques de agua, acumulaciones de arcillas y arena fina lenticulares, rellenos artificiales de desmostes y de basura urbana entre otros.
El terremoto de Concepción en Chile a 325 km al sureste de Santiago tuvo una magnitud de 8,8 grados en la escala de Richter y fue 50 veces de mayor intensidad del ocurrido en Haití.
Carros cayeron de un puente de alta velocidad en Santiago de Chile durante el terremoto del 27 de febrero 2007. (REUTERS/Marco Fredes)
En base al estudio del terremoto del 15 de agosto 2007 (Mw = 7.9) en Pisco UNAM, INGEMET y CISMID efectuaron una clasificación de terrenos con fines de diseño sísmico para las ciudades de Pisco. Ica y Lima-Callao, estos valores se establecieron según el Eurocode 8. Para los terrenos de la Ciudad Universitaria cercana a la Estación de Universidad Católica, corresponde la Zona IV: En la cual las funciones de transferencia empírica ubicada en el distrito de San Miguel tienen un periodo predominante de 0.6 s con amplificación bastante fuerte, aproximadamente 10 veces en suelos de tipo aluvial.
De acuerdo a los trabajos de Isabel Bernal y Hernando Tavera de la Dirección de Sismología-IGP las estaciones que responden a periodos predominantes próximos a 0.1 segundos se ubican en los distritos de La Molina (MOL) y San Miguel (PUCP) lo que implica la variación de la calidad del suelo a distancias cortas.
Según los trabajos de zonificación sísmica (Z. Aguilar y J. Alva) del Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmica y Mitigación de Desastres CISMID, la presencia de distintas acumulaciones excepcionales encima del aluvial pueden resultar aceleraciones y trepidaciones peligrosas como el caso de los suelos de la Ciudad Universitaria, San Miguel y La Perla (Callao).
Fotos del Tsumani e incendios de depósitos de combustibles después del del terremoto del Japón 2011, divulgados por www.losdeltablon.com a nivel internacional.
La Universidad de San Marcos debe responder al reto de la tragedia anunciada por los Sismos de Haití, Chile, Pisco y el Japón, para poder resistir un sismo por encima de 8 grados de la Escala de Richter debemos trabajar en los planes serios de contingencia y mitigación, especialmente en la ejecución de simulacros, además de un estudio de las micro zonación sísmica (aceleraciones y trepidaciones), y una evaluación de las edificaciones vencidas por el tiempo, especialmente la torre del reservorio de agua y se adecue a las normas de zonas de seguridad y señalización para todo tipo de desastres y emergencias en coordinación con Defensa Civil e INDECI. Los simulacros determinados por disposiciones estatales no deben constituirse en un simulacro de simulacro de sismo como ocurrió últimamente en nuestra universidad o como diría el Dr. Julio Kuroiwa “los simulacros son un desastre”.
La magnitud de las consecuencias fatales en un desastre torrencial o sísmico esta en estrecha relación con no solamente con los componentes naturales sino sociales como la ocupación de viviendas que están próximas a colapsar o en viviendas en cerros en deplorables condiciones estructurales de seguridad.
Los simulacros constituyen una oportunidad para comprobar el nivel de respuesta de los ocupantes, de la comunicación de emergencia médica local y hospitalaria, la verificación de los equipos y señales de peligro y salidas de emergencia y el cumplimiento de los parámetros de las normas de control de gases, electricidad y edificaciones, como la atención de emergencia local para la atención de siniestrados y el control de incendios y explosiones. Para que el país y sobre todo la Universidad pueda resistir un sismo de los niveles de Haití, Chile o Japón se necesita un estudio amplio de su infraestructura afectada por los suelos y el tiempo con un presupuesto efectivo y la ejecución de planes preventivos serios y así como vamos de bastante buena suerte.





















